Nunca lo dijeron. Falsas citas en RSS

 

Autora: Beatriz Alonso Aranzabal

¿Se imaginan que, después de muertos, pusieran en nuestra boca frases y textos jamás pronunciados o escritos por nosotros? Es lo que les está ocurriendo, desde que existen las redes sociales, a relevantes creadores, intelectuales, científicos,  políticos, etc.  Se hacen virales frases más o menos grandilocuentes, o decididamente cursis, a menudo acompañadas de una fotografía de su supuesto autor. Sin embargo, a poco que se conozca al personaje en cuestión, o el contexto histórico y cronológico, en seguida nos percatamos de que algo chirría, que es incoherente con su obra o su trayectoria. Y es fácil hacer una comprobación: se selecciona el texto, se entrecomilla, se añade al supuesto autor y se pone falso o fake en Google. El resultado será el siguiente: decenas de páginas viralizando esas palabras,  y solo una o dos señalando la falsedad.

Hace mucho tiempo, ante una foto de portada en Facebook con una frase atribuida falsamente a Charles Chaplin (“tu cuerpo desnudo debería pertenecer solo a aquellos que se enamoren de tu alma desnuda”), expliqué en comentarios, con datos y enlaces, quién era la verdadera autora (una periodista iraní), y la persona que lo había publicado se molestó conmigo por insistir tanto en esa cuestión y apartarme del asunto importante para ella: la frase en sí misma. Más recientemente, al hilo de un post sobre el falso artículo póstumo de Forges (que ya circulaba por la red desde 2012 y que entre otras cosas dice: “Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura”), recordé aquel incidente y lo rescaté. De nuevo me sorprendió la curiosa forma de rechazar mis afirmaciones sobre la falsa autoría de Chaplin: si cien páginas lo difunden y dos lo desmienten, ¿por qué van a tener más razón esas dos?… ¡Pobre Charles Chaplin, que algunos se creen que escribía frases como “Cuando me amé de verdad”! En su momento investigué sobre el asunto y encontré que la “Carta que Charlie Chaplin escribió a su hija Geraldine” fue escrita por Farajollah Saba. En 2012, esta periodista iraní explicó que treinta años atrás, en la revista Rosanfekr Magazine había una columna titulada Fantasy de estilo occidental, y que inspirada por una foto de Chaplin con su hija se inventó la carta. El problema fue que no se imprimió el título “Fantasy” y empezaron los problemas, ya que se dio por verídica y nadie quiso creerla cuando ella reclamó su autoría.

 https://skeptics.stackexchange.com/questions/19171/did-charlie-chaplin-write-this-letter-to-his-daughter)

Cuando murió Umberto Eco, los principales periódicos se dieron prisa (lo digo porque no contrastaron la información) en publicar sus 10 frases más famosas, entre las cuales: “Cuando los hombres dejan de creer en Dios, no quiere decir que creen en nada: creen en todo”.  Es una frase de G. K. Chesterton que él solía utilizar. Pobre Eco, que dedicó gran parte de su trabajo y sabiduría a describir, en palabras de Juan Cueto, “el catálogo completo de las credulidades del nuevo milenio explicado por los derrumbes de la fe en Dios y en las ideologías” y establecer el mejor inventario de supersticiones modernas.

https://elpais.com/diario/2006/03/19/eps/1142753207_850215.html

Esta falta de, como mínimo, resquemor ante esas frases puestas en mayúsculas y en boca de grandes personajes de la Historia, llevó a un político italiano a meter la pata en un discurso oficial. Así lo contó Fernando Savater: “Uno de los peligros de Internet, denunciados por Eco, es la proliferación de textos apócrifos que a veces desplazan a los verdaderos. Matteo Renzi se ha lucido en Buenos Aires recitando un poema de Borges, falso y cursi”.

https://elpais.com/elpais/2016/02/26/opinion/1456480442_259432.html

Otra manera, más sibilina, de conducir al equívoco es utilizar la primera frase real y añadir el resto. El novelista y premio Nobel William Golding dijo en una entrevista algo así como “Las mujeres están locas si pretenden ser iguales a los hombres. Son bastante superiores y siempre lo han sido”, pero el texto que circula por internet contiene frases como estas: “Cualquier cosa que des a una mujer, ella lo hará mejor. Si le das esperma, te dará un hijo. Si le das una casa, te dará un hogar. Si le das alimentos, te dará una comida. Si le das una sonrisa, te dará su corazón”. Sin duda, una forma extraña de expresarse para el autor de “El señor de las moscas”.

Hace unos días reapareció en Facebook un texto, también en formato epistolar, que ya leí hace tiempo en la red: al parecer el presidente Abraham Lincoln escribió una carta al profesor de su hijo (solo teclear esta frase ya me da mala espina… ¿no tenía otra cosa que hacer el presidente de EEUU en la primera mitad del siglo XIX?).  Extraigo un párrafo: “Enséñele a ignorar las multitudes que claman sangre y a luchar solo contra el mundo, si piensa que es justo. Trátelo bien, pero no lo mime, ya que sólo en la prueba de fuego se sabe que el acero es real. Déjelo tener el coraje de ser impaciente y a tener coraje con la paciencia”. No hay ningún documento que acredite la autoría de Lincoln, y el texto, que en inglés aparece redactado en forma de poema, surgió en un lugar de la India. (http://creative.sulekha.com/abraham-lincoln-did-not-write-this-letter-to-his-son-s-teacher_532473_blog)

Pueden seguir leyendo ejemplos en este enlace, un interesante artículo de César Noragueda sobre el tema, donde señala: “El grandísimo filósofo ilustrado François-Marie Arouet, archiconocido como Voltaire (1694-1778), jamás expresó lo que sigue: “No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo”, una maravilla que, por el contrario, salió de la mente de la británica Evelyn Beatrice Hall precisamente para su obra de teatro The Friends of Voltaire, de 1906”. https://hipertextual.com/2017/03/frases-espurias

Termino señalando la imperiosa necesidad de que los internautas tengamos un comportamiento más respetuoso con la obra y el trabajo de los demás y que no contribuyamos a la difusión de bulos, mentiras, y falsedades.  Al César, lo que es del César… ¿lo diría realmente Jesucristo?

 

 

Beatriz Alonso Aranzabal es psicóloga, cineasta y escritora. Colabora con La plaza de Poe e imparte el TALLER DE MICRORRELATO

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